viernes, junio 18, 2010

Saramago

Mi cuerpo se enfrió inmediatamente al enterarme de este triste adiós. Nada puede ser más lindo  para este mundo, tan gris y opaco, que el arte y las letras. La única cosa que siempre tenemos que hacer es despedirnos.  Sabría que decir adiós nos basta, pienso, más bien en agradecer profundamente con todo el dolor que puede caber en mi, agradecer con un cierta infantileza y tristeza, todo lo bueno que les ha dado a mis ideas y mi vida. Soy un entorpecido amante de la literatura, y como tal no puedo comprender porqué cosas como estas ocurren. Nadie pudo haberme explicado a este mejor que tus novelas y tus cuentos.

Sé que nunca bastarán palabras para conciliar una muerte, y sé que en esta vida esto es lo único que no tiene remedio. Sin duda, espero algún día poder dar evidencia de todo lo que me han enseñado sus palabras y todo lo que mis ideas han crecido y madurado gracias a usted. Quizá así el mundo en el que vivo, será mucho más fácil de comprender, y a la vez más extraño y en consecuencia incomprensible. No me despido, más bien le rindo un homenaje.

Muchísimas Gracias
Nicolás

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