domingo, enero 22, 2012

Excepto las palabras

Me he dicho mil veces que la mejor parte de mi aparece en mis palabras. Yo no sé "ser" nada demasiado bien. No soy un escritor, pero todos tenemos que ser algo. Y no es una crisis de identidad porque sé que soy algo; algo que se refugia en esto que estoy haciendo. Escribo porque encuentro en esto más tranquilidad. Qué es escribir sino tener en tus manos la verdad ocultándose, y luchar por exponerla.

Me he dicho miles de veces que tenga cuidado, que el mundo y la vida no son libros que estoy escribiendo, ni  un post en un blog, ni siquiera un poema (quién podría creer semejante cosa?). Tampoco soy un personaje. Me he dicho que no escribo para aprender a vivir sino únicamente para poder vivir. Soy pésimo "siendo" cosas y gente. Soy pésimo novio, pésimo estudiante, pésimo lector, y así, porque no hago lo que sé que debo hacer. No tengo esa parte del cerebro que hace a la mayoría actuar en correspondencia a lo que dicen. No soy quien para saber qué piensa todo el mundo, pero por lo menos uno si ve que están haciendo cosas con algo de sentido. En fin.

¿Quién me va a creer que mi verdad, que lo que realmente pienso está en mis escritos y no en mi vida (práctica)? Eso ni yo lo creería si no lo estuviera escribiendo. Creo que con la palabra escrita hay que ser honestos y cuidadosos, porque esta es la que dura, a aveces más que uno. Pero no he sido tan cuidadoso al momento de pasar a la vida real, por eso no tengo tantos amigos, por eso muchos creen que yo siempre vivo de mal genio. Pocos saben que yo tengo un buen corazón en mi interior, que al momento de "ser" algo doy mi mejor esfuerzo pero no dejo nunca de fallar, porque creo que el mundo se rige bajo reglas diferentes a las que escribo. Eso es lo bello de escribir, que tu no necesitas nada, sólo dejar que el esfero y el cuaderno hagan lo suyo.

En fin, juro ante quien sea, o ante lo que sea, que no soy responsable de mis actos más vergonzosos. Soy un idealista, pero no "soy" un buen idealista. Quizá soy esto, palabras. Por eso a veces parezco un hijueputa.

Hasta mañana.
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