sábado, abril 28, 2012

El mundo iluminado

En el cielo del fútbol
Chelsea acaba de meter un gol,
la hinchada celebra
con una sola voz
y el gol
ese gol (de Juan, Frank, John o Didier)
es el cerebro de todos
en una garganta que grita
ante miles, millones,
que reclaman clemencia
al inclemente fútbol.

En el cielo de los poetas
está una cerveza y
Hank advirtiéndote
mientras te golpea y te enseña a vivir
a sentir dolor;
mientras Gelman, narrando al mundo,
hace que este se deshaga
y Panero - loco, desquiciado, demente -
recuerda que la poesía no es más que dolor
que está en la sangre que se derrama
que se fuma, que se escribe, que se habla, y
que es, en fin, sólo Panero
y  que es sano recordar de vez en cuando
que duele, sin morir.
Y Huidobro, y Rojas y Jattin
Vallejo
abriendo caminos para la barbarie de las letras.
Para que sigamos buscando en nuestras raíces
las flores agónicas que nacen,
donde ya no queda palabra,.
sin quererlo ni saberlo bien

En el cielo de la música
Cage sintoniza la nada para caer en cuenta
por fin
de qué silencio estamos hechos.
Están los melodramas del amor
y la multitud
muriendo en Radiohead,
en bailes descontrolados
periféricos.
Y toda, toda la música que brilla
aun
hace estallar oídos,
mientras se deshacen las flores que somos
los poetas que seremos.

Y en el cielo de los humanos
están los reflejos constantes
de estos poemas
qué sé yo.
Si ustedes terrícolas son mi vida
están en mi poema.
Y en el cielo, el paraíso, el mundo imaginado
igual, qué carajos importa
todos están.

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