miércoles, febrero 05, 2014

Día 5: De verdad extraño la música

Dije que les avisaría si algo sucede. No sé si esto cuente como inesperado, pero extraño la música, la necesito. Una cosa rarísima está pasando por mi cabeza: las melodías se están mezclando y entonces empiezo a pensar en Fuck U de Placebo para terminar en Kings will be Kings de Helloween, pero todo en mi cabeza. Nada real, nada tangible, solo una gran ola de música dispareja que va y viene.

En la Montaña Mágica de Thomas Mann, uno de los personajes tiene una discusión sobre la música con Hans Castorp. Dice que es el único arte capaz de hacernos caer en cuenta, de verdad, del paso del tiempo. Lo mide de una manera muy viva, nos hace sentirnos parte de los minutos y segundos en los que atrapa su melodía, y en esa medida nos despierta. La música, éticamente hablando, tiene la función positiva de despertarnos como seres.

Pero la música también puede ser mala, siguiendo la obra de Mann. Nos puede entorpecer, nos puede atrapar en un bucle de emociones rimbombantes y por eso al final la describe como "políticamente sospechosa". En últimas es la misma razón por la que decidí dejarla un mes.

Quisiera que estos momentos me sirvan para cambiar mi relación con la música. Hoy, que siento que la cagué y quisiera alejarme un poco de las cosas, no puedo recurrir a una canción. No puedo huir y entonces llega el momento de practicar las enseñazas del psicólogo. A qué huyo, para qué huyo. Me calmo, y pienso que no puedo hacer nada por lo que siento sobre lo que pasó. Sirve.

Ahora llega otra canción a mi cabeza. Una menos insistente, menos agresiva. Me siento espeso.



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